Pirelli y Maserati:Una asociación centenaria, de la pista a la carretera

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1948 Villoresi su Maserati al Penha Rhin

“Un coche no es sólo un pedazo de metal, sino una criatura con un corazón latiendo, que es feliz o triste en función del trato que se le da. Si quieres que te dé todo lo que quieras pedirle, necesitas conocerlo bien y saber cómo liberar toda su personalidad.”  Estas palabras, que pertenecen nada menos que al gran Juan Manuel Fangio, representan a la perfección el espíritu de estrecha colaboración que ha unido a Pirelli y Maserati durante un siglo, tanto en la competición como en la carretera. Fangio fue probablemente el mayor exponente de esta asociación entre las dos empresas, con su 250F sumando victorias en Grandes Premios con una consistencia impresionante, hasta su último campeonato del mundo en 1957, que cerraba un círculo que se inició con su primer título con Maserati en 1954.

Pero las raíces de la asociación técnica entre estas dos empresas, que se han convertido en iconos de la industria de la automoción italiana se remontan mucho más allá, a la época en la que los neumáticos Pirelli se bautizaron como “Stella Bianca”. De hecho, a inicios del pasado siglo, Pirelli y Maserati ya se asociaron, cuando el Maserati ocho cilindros de Giuseppe Campari logró la victoria en el Gran Premio de Francia de 1933. Esta época triunfal duró más de 30 años, justo cuando el neumático radial empezaba a evoucionar. Luego vino la época dorada de Gigi Villoresi y Giuseppe Farina, momento en el que el Pirelli Stelvio sustituyó a la venerable Stella Bianca como “neumático de la victoria”. Desde el Gran Premio de Italia de 1953, la estrella de Fangio empezó a brillar.

La alianza que unió a Maserati y Pirelli en la pista también tuvo un profundo impacto en los productos de carretera, a través de la transformación que supuso para Pirelli la introducción del nuevo Cinturato en 1960: un nombre que aún se utiliza en la actualidad. En 1961, el Maserati 3500 GT Spyder y el Coupé fueron equipados con Cinturato S. Este neumático de referencia pasaría a convertirse en la versión HS (alta velocidad) en 1963; un modelo que equipa el Maserati 5000. La medida 205 VR 15 que se estrenó en el Maserati 5000 llegaría a equipar toda la gama del fabricante durante la década de 1960: desde el 4000 Coupé y Spyder, hasta el Sebring, el Quattroporte y el 4700 México. La década de los 70 supuso la magnífica entrada en escena del Ghibli, con neumáticos de Pirelli ‘Serie 70′ de perfil bajo. Estas cubiertas de referencia llevan el marcado CN72, también conocido como “el americano”.

2003 Maserati MC12Maserati

Pirelli y Maserati se reunieron muchos años más tarde, tras un largo período de cambio. A principios de la década de 2000, se lanzó el buque insignia de los neumáticos Pirelli, el P ZERO, que se convirtió en el “neumático de la victoria” al igual que sus ilustres predecesores, tanto en la carretera como en la pista. En 2002, el P ZERO fue seleccionado por Maserati como el neumático que acompañaría a la marca en su retorno a la competición, con el Trofeo Maserati; un campeonato para los nuevos y potentes modelos Coupé y Spyder, que volvió a encender la pasión deportiva ligada al ADN de Maserati en todo el mundo. En 2003, nació el proyecto MC12: un superdeportivo de 12 cilindros que participó en el reconocido campeonato FIA GT en 2005, equipando Pirelli P ZERO.

El último capítulo de esta colaboración, que supera el siglo, llega de la mano de los actuales Quattroporte y Ghibli, ambos equipados con neumáticos Pirelli pero, a diferencia de sus antecesores, estos neumáticos están hechos a medida. Las cubiertas Maserati hechas a medida pueden ser identificadas por el marcaje “MGT” en su flanco: un sello distintivo que acredita que el neumático es capaz de satisfacer las necesidades y características del prestigioso fabricante italiano de automóviles.

Los neumáticos Pirelli personalizados para Maserati contribuyen a la personalidad individual e inconfundible de cada coche que, como decía Fangio, “no es sólo un pedazo de metal, sino una criatura con un corazón latiendo.” Y eso es exactamente lo que se ha perseguido a lo largo de un siglo lleno de pasión combinada con tecnología de última generación.