El impostor del domingo y la indiferencia hacia Vox

ramón guillen vox

Rudyard Kipling nos aconsejó que «al éxito y al fracaso, esos dos impostores, trátalos siempre con la misma indiferencia»; si a fracaso se puede llamar haber obtenido doscientos cuarenta y cinco mil votos en las elecciones al Parlamento Europeo, y habernos quedado a tan sólo dos mil seiscientos de conseguir entrar en la Eurocámara. Como bien apunta nuestro secretario general, Santiago Abascal, «Un cuarto de millón de votos, con el cerco mediático, son un magnífico comienzo». Luego, aun no habiendo tenido éxito electoral la candidatura encabezada por el mejor candidato que teníamos, Alejo Vidal-Quadras, Vox no habría fracasado del todo atendiendo a su corta andadura (cuatro meses), a sus escasísimos recursos económicos, y al coordinado boicot mediático sufrido durante la pre-campaña y campaña.

Por tanto, todos los votantes, afiliados y militantes del Partido hemos de estar, si no satisfechos (eso sería de ilusos), sí optimistas e ilusionados con la evolución de la formación que, con el tiempo y con un plan estratégico de acción mejorado para los próximos comicios, estará llamada a erigirse como la única y verdadera opción democrática nacional de derechas, liberal conservadora y europeísta del espectro político español.

No obstante, tan malo es ser pesimista como caer en la autocomplacencia de poder pensar que hemos puesto en el mercado el mejor mensaje adaptado al perfil, inquietudes y realidades de nuestros potenciales candidatos a votantes. Francamente, no ha sido así. Porque de sí haberlo sido, de los casi dos millones seiscientos mil votantes del Partido Popular que han dejado de votarlo en estos comicios, hubiéramos seducido a los que precisábamos para poner, al menos, una pica ―o más de una― en Flandes. Hagamos, pues, un ejercicio de introspección, e intentemos ser autocríticos con el fin de poder constituirnos como una opción viable y prometedora cara a las próximas citas con las urnas del año que viene.

Porque si no, fijaos cómo el izquierdista frente radical bolivariano de ultraizquierda Podemos, el comunista La Izquierda Plural, el socialdemócrata UPyD y, quizá también, el transversal centro progresista «a la francesa» Ciudadanos (extramuros Cataluña), sí habrían podido asimilar la práctica totalidad de esos más de dos millones y medio de votantes socialistas desafectos con el estilo del PSOE, que han dejado de apoyarlo con respecto a las anteriores Europeas de 2009.

Como mensaje con ánimo edificante para la próxima singladura de la nave de Vox, propondría no cambiar de caras ―pues tenemos el mejor equipo humano― pero sí de modificar ciertos mensajes extraordinarios, de esas personas, muy alejados del corriente día a día y de las ordinarias preocupaciones y ocupaciones del votante español tipo de centro-derecha, al que hay que conquistar con mensajes destinados a la vida real del común, para que no se vuelva a mostrar indiferente hacia Vox y al objeto de no volver a repetir próximas llegadas del impostor del domingo, ése que tan bien glosara Kipling.

Ramón Guillén

Miembro de VOX Alicante

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