¡Que vienen los rusos!

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En las urbanizaciones de Javea, Villajoyosa y hasta en Oropesa se habla estos días de vacaciones a medias de la compra millonaria que ha hecho algún ruso. Aquella villa, aquel superapartamento y aquel chalet que estaban en venta desde hace meses los ha comprado un ruso pagando a tocateja los millones pedidos. Y además se añaden notas de color como que ha pagado la mitad en negro, que llegó en una berlina negra muy grande y que seguro que es de la mafia. ¡Que vienen los rusos!

Pero en las reuniones que celebran estos días los empresarios de turismo en cualquier municipio turístico de la Comunidad Valenciana están con la misma copla. ¿Has firmado con los rusos? ¡Pues yo ya he ajustado 3.000 rusos para el mes de junio! Tengo que cambiar una parte de las habitaciones y contratar unos intérpretes, pero ya tengo lleno todo el mes. ¡Que vienen los rusos!

Y por último en la consellería del ramo, con Máximo Buch al frente están encantados. Para este año estiman traer un 44 % más de rusos que el año pasado, con lo cual llegaremos a unos 200.000 rubicundos ex soviéticos, que gastan en sus vacaciones un 45 % más que cualquier otro turista europeo. ¡Una maravilla oiga! ¡Que vienen los rusos!

Los españoles y en concreto los valencianos hemos descubierto a los rusos. Primero fueron todos comunistas y unos pobres desgraciados. Luego pasamos a ignorarlos. Y ahora estamos como locos con los rusos. Los azulejeros castellonenses triunfan este año en la Feria de MosBuild y los hoteles de Alicante y Peñíscola se llenan de turistas rusos. ¡Que vienen los rusos!

¡Que vienen los rusos! Es la frase de moda en la economía valenciana, haciendo pareado con el ¡Que vienen los moros! a comprar el Valencia CF o el grito que suena estos días de ir a montar una empresa de la construcción a Argelia, para meterse en el plan del gobierno argelino para levantar unos 250.000 viviendas. Un montón de burbujas que nos pueden estallar en la cara.

El turismo está remontando en la Comunidad Valenciana más aprisa que cualquier otro sector. Tenemos una buena oferta, buenos precios y buenas condiciones, pero sobre todo nos beneficiamos de la alegría que está invadiendo los mercados. Sobre todo el mercado español. La gente está harta de penurias y está sacando a pasear los cuatro cuartos que le quedan. Ha vuelto la esperanza y eso junto con los cambios estructurales dinamiza la economía. Vuelve el turista nacional y viene dispuesto a gastar.

Y viene también el turista extranjero. Franceses, ingleses y alemanes pasean por nuestras playas y Alicante se lleva la palma de toda España. La siembra trae buena cosecha. Y además vienen los rusos. ¿Pero vale la pena toda esta locura con los rusos?

En solo quince días el rublo ha tenido una docena de fluctuaciones y se insiste en que Putin anunciará pronto una devaluación. Hay riesgo y para unos es magnífico porque los capitales rusos pueden buscar inversiones seguras en España. Pero al mismo tiempo esa inseguridad afecta a la movilidad de los rusos a la hora de salir de casa. Crimea está más cerca y ya es rusa.

En cualquier caso es un mercado potente pero inseguro. Es como la película ¡Que vienen los rusos! que en 1966 filmó Normal Jewison. En plena guerra fría la proximidad de un submarino soviético desata en una comarca americana la fiebre contra los rusos hasta llegar al esperpento. A ver si resulta que el ¡Que vienen los rusos! valenciano acaba convirtiéndose en lo mismo y confundimos a los rusos con Mister Marshall.

Jesús Montesinos
www.jmontesinos.es