¿Y qué pintamos nosotros en Europa?

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Ortega ya decía que España era el problema y Europa la solución. Por lo tanto no hay duda de que ahí debemos estar. ¿Pero qué pintamos los que valencianos en Europa tal como están las cosas? ¿De qué nos sirve Europa? ¿Vamos a vender más naranjas? ¿Nos van a construir el Corredor Mediterráneo? ¿Nos van a traer más turistas? ¿Nos sale a cuenta participar en estas elecciones? ¿O nos damos al pasotismo?

Lo cierto es que todo el mundo habla de que hay que estar en Europa pero a estas alturas solo el 20 % de los ciudadanos tienen claro que van a participar en las elecciones. No nos interesa Europa porque no visualizamos para qué nos sirve Europa.

En los mítines de la campaña europea nos prometen que vamos a mandar en la Unión Europea. ¡Faltaría más! Unos, el PSOE a través del populismo de Valenciano, clama casi por una Europa controlada por Rubalcaba y sus muchachos, ya que en su discurso no tienen para nada en cuenta lo que está pasando en Francia o la alianza gobernante en Alemania. De vergüenza ajena la campaña de Valenciano. Nos obliga a hacer el ridículo fuera para ganar votos aquí dentro. Solo les falta mencionar los Tercios como garantía de nuestro poder en Bruselas.

Y otros, el PP a través de ese vecino del quinto que es Cañete, nos dicen que todo iba bien con Aznar y que volverá a ir mejor. Como si el lío y todo el problema que tenemos ahora fuera una cosa de bigotes y no de nuevos acuerdos ante el escenario económico a remontar. El paraíso perdido no volverá aunque Cañete, Esteban González Pons y Pedro Arriola se empeñen en la nostalgia como argumento político. La propia Europa está demostrando que la nostalgia no es el camino.

En cinco años el mundo ha cambiado, y para bien. Y en ese nuevo mundo que incluso marca las reglas del nuevo capitalismo (El capitalismo del siglo XXI, Thomas Piketty) la sociedad ha dejado de ser inmovilista para asumir la movilidad como base de su existencia. El conservadurismo que demuestra la izquierda política en la campaña electoral (cualquier tiempo pasado fue mejor) no nos lleva a ningún sitio. Y ahí está el ejemplo de Manuel Valls, del que Puig, Valenciano, Lara y compañía huyen como la peste. ¡Qué cosa más ridícula!

Es una campaña con unos mimbres pobres, porque el planteamiento de la misma es pobre. Hay miedo a contar lo qué debe hacerse con Europa y acabar con los provincianismos. La abstención y la subida del populismo son las claves de estas elecciones, que son unas primarias en clave interna, no el ascenso de los minoritarios, que junto con la socialdemocracia carecen de alternativa para gestionar Europa. Aún estoy por escuchar a UPyD, Compromis, Izquierda Unida y otros alguna alternativa de gobierno europeo. Mucho populismo en clave española y nada más.

¿Para qué nos sirve Europa a los valencianos? Es evidente que Bruselas ya no nos volverá a consentir desmanes como financiar con fondos FEDER hasta las pasarelas de madera de las playas. O los famosos cursos de formación de la Junta de Andalucía. Ni nos pagarán inversiones faraónicas como el Corredor Mediterráneo. ¿Para qué entonces nos sirve Europa a los valencianos?

Europa nos sirve para no caer en la molicie, a la que tan acostumbrados nos tienen la historia pasada y reciente. De 1850 a 1950 España estuvo sumida en un atraso histórico, del que empezamos a salir cuando el Plan de Estabilización cambio nuestro sistema productivo y posteriormente con la integración en la UE. Europa nos salvó. Ahora ocurre igual, incluso con los recortes a tanto despilfarro como ocupa nuestra forma de administrar pública y privadamente.

Tenemos que estar en Europa para que nuestras universidades cambien a mejor, aparezcan nuevas alternativas empresariales, mayor capital humano e incluso para perder ese nacionalismo de alpargata que amenaza con dominar Europa desde Crimea hasta el Delta del Ebro. Europa es la solución, porque si nos dejan solos somos capaces de volver a la Reconquista.

Jesús Montesinos
www.jmontesinos.es