Debemos acabar con el enchufismo

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Los miembros de los denominados gobiernos del cambio enarbolaron la bandera de la lucha anticorrupción y contra el tráfico de influencias en las instituciones públicas, cuando estaban en la oposición. Pero algunos de ellos, pues generalizar no nos lleva a alcanzar ningún tipo de progreso, parece que donde dijeron digo, ahora dicen Diego. Es el caso de la consellera de Sanidad de la Generalitat Valenciana, la socialista Carmen Montón, y el alcalde de Valencia, el nacionalista Joan Ribó. Ambos han colocado a sus parejas en puestos de confianza de sus partidos. Algo reprochable y lamentable, más aún si viene de parte de los que se vendieron como aquellos héroes que librarían a la Comunitat Valenciana de todos los males del mundo. Ahora, hagan lo propio: debemos acabar con el enchufismo.

Alberto Hernández Campa, esposo de Carmen Montón, ha sido nombrado director gerente de EGEVASA, a propuesta de alcaldesa socialista de Gandía, Diana Morant, por el Consejo de Administración de la empresa mixta de aguas. Durante la pasada época, Hernández Campa ya desempeñó un cargo de asesor en la Diputación de Valencia, tras haber sido, unos años antes, Secretario General de las Juventudes Socialistas castellano-manchegas y trabajar en el Gobierno de Castilla-La Mancha, durante la etapa de Presidencia de José Bono . Vamos, el típico caso de aquel que milita desde jóven en una formación y vive de la política por los siglos de los siglos. Ahora, su mujer se ha encargado de asegurarle un puesto cómodo, aprovechando su estancia en el Consell.

Por su parte, Compromís tampoco se ha quedado atrás, por mucho que la lideresa Mónica Oltra se haya esforzado en criticar el nombramiento de Hernández Campa como director gerente de EGEVASA. Y es que, con más cara que espalda, el alcalde del Ayuntamiento de Valencia, Joan Ribó, ha colocado a pareja como asesora de formación en la Conselleria de Educación, encabezada por Vicent Marzà, de su propio partido. Una mujer que, hasta el momento, había sido profesora de inglés en un instituto valenciano.

Estas demostraciones de incoherencia, teniendo en cuenta la dureza con que criticaron las prácticas de gobiernos anteriores que ahora ellos mismos repiten, no solo suceden en nuestra comunidad, para nada. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, fichó a su pareja como asesor en el Ayuntamiento, aunque luego tiró para atrás, generando una fuerte polémica. Manuela Carmena, en Madrid, designó a Luis Cueto, casado con una sobrina de la alcaldesa, como coordinador general Alcaldía y como presidente de la junta rectora de IFEMA. Es para llorar a mares.

No dudamos del ánimo y las buenas intenciones con el que estas personas han emprendido su gobierno. Tampoco esto legitima a los partidos que anteriormente habían ostentado esos gobiernos para excusar sus propias pifias, pues las cometieron y de manera impune.

Pero… ¿Un gobierno de cambio no implica un cambio en la forma de llevar a cabo su ejercicio?

Señoras y señores gobernantes: debemos acabar con el enchufismo.

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