La alargada sombra de Eduardo Zaplana

Escaño y éticaEscaño y ética

Cada vez que se va sabiendo más de la trama Púnica, da la impresión que podríamos estar, presuntamente, ante una operación organizada muy parecida a la Gürtel. Al igual que en el caso de Correa y demás imputados, las grabaciones que es su día realizó la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) vendrían a evidenciar que se podría tratar de conseguir contratos de la administración pública -fundamentalmente la valenciana y la madrileña- y a cambio asumir el coste de actos electorales del Partido Popular y además, pagar algunos gastos privados -de nuevo los cumpleaños-. Las grabaciones también revelan la aparición del nombre del Molt Honorable Eduardo Zaplana, de nuevo la aparición del expresidente del Consell… Parece que es el sino del también exministro.

Recordemos que Zaplana ya se vio implicado en los inicios de su carrera política por unas grabaciones en las que su moral política quedaba muy dañada. Luego vendría el esperpento de su ascenso a la alcaldía de Benidorm, aquel episodio en el que supuestamente “escondió” a una concejal tránsfuga del PSPV-PSOE hasta el pleno en el que se votaba el nuevo alcalde, él mismo, vaya. La sospecha de actuaciones no demasiado honorables persiguió al político cartagenero en el tiempo en el que presidió el Consell y después también le acompañó en su carrera en Madrid. Como decimos, en las grabaciones de la Púnica habría hecho presuntamente de electricista, es decir, de conector de cables, pudiendo haber mediado incluso en la administración de Alberto Fabra. Según consta en el sumario, Zaplana se habría reunido con el “conseguidor” de la trama, Alejandro de Pedro, para conseguir contratos de la Conselleria de Educación y para que mediara con la en aquel tiempo consellera Isabel Bonig. De momento, Zaplana lo niega todo. Veremos, pero la sombra de la sospecha siempre le ha perseguido y según cuenta algunos, podría acumular tantos muertos en el armario, que muchos están deseosos de verlo finalmente sentado en el banquillo de los acusados.

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