Los referendos internos de Compromís: ¿improvisación o estrategia?

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Mientras se nos decía que el referéndum del Bloc Nacionalista Valencià (BNV) para decidir si concurrir a las próximas elecciones generales junto a Podemos eran, por decirlo de aluna manera, balas de fogueo para acallar voces de “los de siempre” (como denominaban miembros del sector llamado a renovar la cúpula orgánica del BNV a ese sector no demasiado significado), llegó el referéndum y su resultado podría haber removido más de lo esperado los cimientos de Compromís. El domingo, pasada la convocatoria interna del BNV, la coportavoz y cara visible de la coalición, Mónica Oltra, hacía unas declaraciones en las que dejaba claro que la opinión del BNV no debía ser determinante para la política de pactos de Compromís. Ayer lunes el diputado en Madrid y tertuliano de nuestra radio hermana NewsFM, Joan Baldoví, contestaba en esta emisora a la vicepresidenta del Consell en términos parecidos, indicando que Iniciativa del Poble Valencià (IPV), el partido escindido de Esquerra Unida del País Valencià (EUPV) allá por 2007 y encabezado por Oltra, tampoco debía determinar la agenda de Compromís. Pocas horas después, Baldoví tuvo respuesta, al recordar Oltra -en un evidente tour de force– que no sería la primera ocasión en que ambas formaciones concurren por separado a una convocatoria electoral. Suponemos que se refería a las elecciones europeas de 2009, en las que el BNV se presentó bajo el paraguas de Coalición por Europa (CEU) que encabezaban CiU y el PNV y secundaban Coalición Canaria (CC) y el BNG entre otros. En aquellas elecciones, el BNV se aseguró un puesto de salida (el quinto, ocupado por Enric Nomdedeu) e IPV prefirió apoyar la candidatura de Izquierda Unida, encabezada por Willy Meyer, junto a otros pequeños partidos, algunos de ellos como la propia IPV, también escisiones de la matriz.

En aquel tiempo la coalición era muy joven y las tensiones internas, sobre todo teniendo en cuenta que las convocatorias electorales europeas no suelen despertar demasiada atención en general, tampoco hicieron llegar la sangre al río. Pero creemos que en este caso, el asunto puede ser de mayor importancia, y más si tenemos en cuenta los desencuentros y las cábalas que se tuvieron que hacer para conformar la lista autonómica del pasado 24M. Y es que en el BNV se suman una serie de factores que hacen tensar (todavía) más la cuerda con IPV, y ahí está el reciente episodio con los nombres que entraban y salían como “consellerables”. Por una parte estaría el sector más nacionalista que de Izquierda del BNV que creen haberse consolidado como fuerza política y están dispuestos a medirlo en unas generales. Por otra, y tal vez identificado con el mismo sector, aquellos que no quieren ni oír hablar de la formación de Pablo Iglesias, político bastante refractario a un nacionalismo periférico que no sea dócil y que no anteponga los intereses del Estado por encima de los de su Pueblo, es decir, que no colabora a su investidura como presidente del Gobierno español. Tampoco podríamos descartar el factor emocional, o de pasar cuentas con la gente de IPV, atendiendo a la generosidad -como denominan casi con sarcasmo a las concesiones del BNV hacia el partido de Oltra- con la que históricamente ha actuado la cúpula de la formación cuyo secretario general es Enric Morera. Pero la agenda de IPV es diferente. Más allá de un proyecto de estricta obediencia valenciana, las huestes de Oltra y Pasqual Mollà parecen estar pensando más en colaborar en la formación de un gobierno de Izquierda en Madrid encabezado por Iglesias, o un candidato de ese corte, frente a otro liderado por el PSOE de Pedro Sánchez.

A todas estas variables, deberíamos sumar las conversaciones que desde Compromís se están manteniendo con EUPV por tratar de llegar a alguna alianza estable o transitoria. Es cierto que posiblemente Compromís no hubiera obtenido los imposibles resultados electorales del pasado mes de mayo sin la participación de Oltra, pero también es verdad que sin la plataforma de Compromís, Oltra podría ser en estos momentos una política extraparlamentaria (aquello del huevo y la gallina, vaya). Así las cosas y mientras se producen referendos paralelos en las otras formaciones de Compromís, veremos si en la coalición naranja son capaces de sortear, como en otras ocasiones, esta crisis, o definitivamente comienza el principio del fin de la formación tal como y como la conocemos ahora y sin la que Ximo Puig nunca habría presidido el Consell.

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