EDITORIAL. Fabra, Rus y el circo mediático

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El presidente del PPCV, Alberto Fabra, afirma que la suspensión de militancia de Alfonso Rus se ha hecho bajo su criterio. El máximo dirigente popular valenciano no ha esperado a que lo hiciera el Comité de Derechos y Garantías, el órgano facultado para tomar esa decisión. No es la primera vez que Fabra toma y ejecuta acciones tan personales sin contar con el visto bueno de nadie. Él las piensa, él las ejecuta; sin plan ni estrategia previos, sin recapacitar en posibles males mayores.

Al presidente Fabra, a primera vista, razones no le faltan. Los medios le han puesto la cabeza de Rus ante él y su decisión, aplaudida por la plebe. Por lo que ha trascendido a la opinión pública, es evidentemente que la imagen de Rus queda totalmente dañada y desacreditada, pero de Alfonso Rus como persona será la Justicia la que tenga la última palabra. Al pueblo lo que le importa y por ello participa de un juicio mediático paralelo al establecido en nuestro estado de derecho es el Alfonso Rus como presidente de la Diputación y alcalde de Xàtiva. La sociedad exige que depuren responsabilidades y se aclaren los hechos, unas actuaciones que nos afectan a todos, ya que de confirmarse, seguro que la confianza depositada en él en las urnas no fue para que una panda de corruptos se lucraran a nuestra costa. Ante cualquier sospecha, seguro que nadie dejaría que un lobo fuera quien cuidara nuestro rebaño de ovejas, por muy dócil y doméstico que pareciera.

Es por ello que para proteger la imagen institucional y, más en estos tiempos en los que cada dos por tres nos levantamos con un nuevo caso de corrupción, los ciudadanos desconfían de las instituciones, Alfonso Rus debe dejar todos sus cargos y renunciar a encabezar la lista del PP de Xàtiva por mucho que cuente con el apoyo de su exorganización a nivel local.

Por otra parte, también habrá que pararse a pensar el porqué de todo este circo mediático. ¿Es casualidad que salte la liebre en estas fechas?¿que se difundan extractos de esas grabaciones que según se afirma están en manos de la Fiscalía? No hay que olvidar que detrás de cada actuación hay un interés y en el caso Imelsa la carnaza política está asegurada. Recordemos que la Justicia tiene sus tiempos. ¿Y si este caso no saliera antes de las elecciones? Ya no hay interés político. También hay que recordar que en muchos juicios las grabaciones hechas de forma ilegal -como éstas- no se admiten como prueba. Si de antemano se sabe que no valdrán como prueba y que la Justicia tiene sus tiempos, si hay interés político ¿no es lógico pensar que el mismo que las tenía o alguien perteneciente a la cadena que posibilitó presentarlas ante la Justicia viendo que su estrategia podría no salir como pensaba, fuera quien las facilitó a algún medio de comunicación? Si así fuera, estaríamos poniendo luz a lo que ocurre en estos momentos: el descrédito y muerte política del barón que más le ha plantado cara a Fabra. Los medios de comunicación se hacen eco, la sociedad crea su visión y asistimos a lo que, conociendo a Rus, era de esperar: seguir plantando la misma cara de siempre. Parece mentira que no lo conozcan. Parece mentira que Fabra no aprenda que sus decisiones del pensat i fet luego le cuestan más esfuerzo de remitir que si las hubiera pensado dos veces.

Y para poner un ejemplo reciente de que estamos asistiendo a un nuevo juicio mediático paralelo al judicial y que ambos no tienen que tener un mismo veredicto por muy evidente que la sociedad se aferre a su posición, está el caso de los trajes. La gran parte de la sociedad veía clara la culpabilidad del expresidente Camps, la Justicia no lo vio así.

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