Superar una pérdida, el duelo

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Superar una pérdida, el duelo. La pérdida en general es un tema difícil y controvertido para muchas personas. Con el término “pérdida”, no solo me refiero a una muerte física-corpórea, sino a la muerte como ruptura en todo tipo de vínculos significativos en la vida de una persona.

En la sociedad actual se ha conceptualizado la muerte como un hecho de fuerte impacto emocional, lo cual nos hace vivir alejados de esta realidad y nos cuesta integrarla cono algo inevitable. Quizás por este motivo entre otros más cuando nos vemos envueltos en su aparición, esta nos genera un sin fin de sentimientos dolorosos durante mucho tiempo.

El periodo de tiempo tras una perdida, podríamos definirlo como la reacción emocional en forma de sufrimiento que va unido a la ruptura de un vínculo afectivo.

El duelo, incluye componentes físicos, psicológicos y sociales, con una intensidad y duración proporcionales a la dimensión y significado de la pérdida.

A lo largo de la vida de cada uno de nosotros, nos podemos encontrar con distintos tipos de duelo, pero todos ellos, quedan recogidos en lo que podíamos llamar el “Duelo evolutivo” caracterizado por acontecimientos que son consecuencia directa de nuestro proceso evolutivo como persona; entrada de los hijos en la adolescencia, pérdida de la capacidad reproductora, emancipación de los hijos, pérdida de nuestros propios padres y de nuestros de seres queridos, separaciones, divorcios, etc.

Como todo proceso personal, el duelo consta de una serie de fases que por lo general, tienden a tener un orden cronológico.

En los primeros momentos de la pérdida, nos encontramos con la fase de choque: esta fase suele ser de muy corta duración y suele prolongarse desde el anuncio de la pérdida hasta la terminación de los primeros acontecimientos. En ella suelen aparecer diferentes alteraciones orgánicas a modo de vértigos, náuseas, temblores, etc., acompañadas de rechazo, de incredulidad y de negación.

La siguiente etapa o fase estaría caracterizada por el estado depresivo de la persona que está viviendo el duelo; esta fase es de mayor duración y puede variar desde varios meses a años, dependiendo de la elaboración del duelo que se lleve.

Está etapa está asociada a un sentimiento de gran soledad tanto social como emocional y cualquier acción a desempeñar puede llegar a significar un gran esfuerzo para la persona.

Y la última fase o etapa final del duelo sería el restablecimiento, comprendido cuando la persona es capaz de mirar hacia delante y empezar a ser capaz de volver a sentir deseos y poder expresarlos.

Muchos de los pacientes que acuden al Psicólogo para vencer los problemas mentales que lleva este proceso, necesitan primero de nada ser conscientes de que el duelo ejerce un poder muy fuerte emocionalmente y, puede afectar a la persona tanto psicológica como físicamente.

En algunas ocasiones solemos pensar que es fácil suprimir el dolor rodeándonos de algunos amigos, pero al final siempre hay un momento en que nos quedaremos asolas con nosotros mismos y ese dolor saldrá a la superficie, momento en el que habrá que saber cómo podemos afrontarlo. El llanto, es un impulso de no se debe reprimir ya al hacerlo estaríamos dificultando la exteriorización del dolor, e impidiendo el testimonio directo del amor hacía la perdida.

El tiempo es otro aliado a la hora de vencer ese “dolor”, un tiempo particular ya que ninguna persona asimila un duelo igual a otra. No hay que tener miedo a ese tiempo, pues incluso este puede durar varios años tan solo para aceptar la pérdida, dependiendo de las circunstancias específicas y el temperamento de cada uno.

Texto por Tony Crespo

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