Con nuestras hijas y nuestros hijos no se juega

Habemus Gobierno... 319 días despuésHabemus Gobierno... 319 días después

Hay que tener estómago para estafar a aquellos que han confiado en ti para gestionar la administración de un territorio. Como diría Joaquín Sabina, pongamos que hablamos de la Comunitat Valenciana; aunque, perfectamente, podríamos hablar Madrid, Galicia, Cataluña o Andalucía, autonomías fuertemente azotadas por la corrupción. Tiene que ser duro, pues no creemos que todos los implicados tengan la poca vergüenza de poder dormir a pierna suelta, después de semejante barbaridad. Menos aún, si con lo que se juega y se comercia es con la educación de nuestras hijas y nuestros hijos, el motor de la sociedad del futuro, transformadores del presente, arrastrando un espantoso legado que les estamos dejando desde el pasado.

Ciegsa ha sido para algunos dirigentes del PP valenciano la vía por la que financiarse, no sabemos muy bien si a nivel personal o de manera más institucionalizada. Si se llenaban sus bolsillos o unas arcas superiores o las dos cosas, aún no podemos afirmarlo con rotundidad. Pero lo cierto es que, en tiempos delinvestigado Máximo Caturla como consejero delegado de Ciegsa, una obra del colegio de Infantil y Primaria San Salvador de Tárbena tuvo un 122 por ciento de sobrecostes. El IES Nuevo de Rafal, también en Alicante ha costado casi 7 millones de euros en lugar de 3.113.295 y el Instituto de Formación Profesional Ciudad del Aprendiz de Valencia, adjudicado en 2004 por 11,2 millones de euros, ha costado 16,7 millones, 5.462.411 euros más. Una verdadera burla al pueblo alicantino y valenciano estos tres ejemplos. Y hay más. Dicen las malas lenguas que hasta 1.000 millones en sobrecostes.

Y todo esto ¿a costa de quién? Pues de quién va a ser, de los de siempre, de los que menos tienen la culpa. Hacer caja a costa de nuestras hijas y nuestros hijos, además de poner en riesgo uno de los pilares para garantizar el avance de nuestra sociedad, como es la educación, es repugnante. Los responsables, que ya se demostraran, deberían hacérselo mirar.

Be the first to comment on "Con nuestras hijas y nuestros hijos no se juega"

Leave a comment

Your email address will not be published.

*