Portillo y el consejo de administración centran las críticas tras el encuentro

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Tarde triste en el Rico Pérez. La despedida a la temporada no pudo ser más desagradable para todos: jugadores, consejeros y, sobre todo, aficionados. Una vez concluido el encuentro con derrota ante el Barcelona B, de nuevo los hinchas herculanos, como viene siendo habitual en las últimas jornadas, mostraron su malestar frente a la tribuna principal del estadio.

Los seguidores blanquiazules pidieron la dimisión del consejo, la marcha de Enrique Ortiz, máximo accionista individual, y la salida de la plantilla de Javier Portillo, el futbolista en el que se centran la mayoría de las críticas. Además, el hecho de que el madrileño no jugara ni un solo minuto fue interpretado por parte de los aficionados como un acto de cobardía ante lo que iba a ser un partido muy complicado para él.

Los ya clásicos cánticos de «jugadores, mercenarios» o «estoy hasta los huevos de la familia Ortiz» fueron coreados por cerca de 300 personas sin que se produjeran incidentes. También hubo insultos dedicados a Carlos Parodi, presidente, Valentín Botella, consejero y cómplice de Ortiz en el Hércules desde hace una década, e, incluso, para Juan Carlos Ramírez, recién nombrado consejero por el club alicantino, al que la hinchada recordó su pasado reciente como directivo del Elche, eterno rival herculano.

autocarherculesLa tensión fue en aumento cuando el autocar del equipo se situó junto a la puerta principal del estadio, ocultando a los aficionados la visibilidad de lo que sucedía. La seguridad privada del club aconsejó a los jugadores que se reunieran en la puerta Cero y esperaran su señal antes de subir al autobús, todos juntos, para evitar posibles incidentes.

Los futbolistas del filial del Barcelona no daban crédito a lo que presenciaban: los jugadores del Hércules saliendo a escondidas y protegidos por la Policía de su propio estadio. Casi todos los futbolistas herculanos fueron increpados mientras entraban en el autocar, pero en especial el delantero de Aranjuez, que tuvo que escuchar gritos de «Portillo muérete, Portillo muérete«.

La salida del autobús del equipo del Rico Pérez, escoltado por un amplio número de agentes, se produjo sin incidentes a pesar de la indignación de la hinchada. Los jugadores fueron trasladados hasta un hotel, donde habían dejado sus vehículos particulares. La temporada para ellos ya se ha terminado.

La protesta de la afición del Hércules no resultó tan numerosa como se esperaba (apenas 3.500 espectadores en las gradas y 300 frente a la fachada), pero da la sensación de que la semilla reivindicativa ha cuajado. Es posible que las cosas no cambien demasiado en el futuro inmediato, pero la afición herculana ha decidido despertar y decir basta al modelo de no-gestión que representa Enrique Ortiz.

 

 

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