¿Por qué invierten en concesionarios Soros, Buffet o Bill Gates?

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La semana pasada el filántropo y multimillonario George Soros acaparó toda la atención durante la convención de la patronal de los concesionarios estadounidense, la NADA, al anunciar que estaba iniciando conversaciones para adquirir o entrar en el accionariado de alguno de los grandes grupos de concesionarios del país.

Las acciones de los concesionarios más importantes del país (Penske, AutoNation, Lithia o Sonic) crecieron simplemente por esa posibilidad, según informa Fortune.

Soros no es el único multimillonario que ha pensado en poner parte de su fortuna personal en el sector de los concesionarios. En octubre, Warren Buffett, de mano de su firma Berkshire Hathaway, acordó el pasado mes de octubre la compra de Van Tuyl Group, la quinta marca de concesionarios más importante, con cerca de 78 puntos de venta en todo el país. Y Bill Gates en persona posee el 15% del mayor grupo de vendedores de coches, AutoNation.

Los concesionarios son un negocio boyante en los Estados Unidos, no sólo porque, por ejemplo, el año pasado su rentabilidad media superara el millón de dólares, sino también porque son empresas muy protegidas por la ley y con una prodigiosa capacidad para generar dinero de caja, dinero efectivo, procedente de la compra de coches, el taller, los seguros o la financiación. El dinero en efectivo manda en los negocios.

Adquirir un concesionario es sencillo, pero hacerlo funcionar es más complicado. Últimamente, está ocurriendo que las firmas de capital riesgo están entrando en el sector de la distribución de vehículos. Las marcas, que son las que conceden las franquicias, no ven con buenos ojos estas operaciones, ya que el capital riesgo suele deshacerse de las empresas que compra al poco tiempo, después de sumirlas, normalmente, en deudas.

Mientras, los movimientos se suceden. Buffet completará la adquisición de Van Tuyl a finales de marzo y ha mostrado su interés en seguir adquiriendo grupos del sector. Los fabricantes, recelosos, como hemos dicho, insistirán en que inviertan capital en los concesionarios adquiridos, como condición. Buffet, con un larguísimo historial como inversor a largo plazo, no se va a amilanar ante las peticiones de las marcas de coches.

Sin duda, la posible entrada de Soros en este sector servirá de efecto llamada para que otras fortunas sigan sus pasos, sobre todo si tenemos en cuenta que la rentabilidad de estas empresas seguirá subiendo en los próximos años, hasta alcanzar el millón y medio de dólares de media. Además, no hay que olvidarlo, el patrimonio inmobiliario de los concesionarios es enorme y jugoso.