El fantasma catalán y el factor Montoro

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El PPCV anda estos días buscando qué estrategia seguir de cara a las próximas elecciones locales y municipales. De la reunión de Fabra con sus consellers el pasado fin de semana salieron dos conclusiones: hay que demonizar la posible llegada del tripartito (o cuatripartito) a la Generalitat Valenciana ligándolo con que estos partidos son procatalanistas, y hay que generar ilusión porque desacreditar al adversario no basta para ganar unos comicios.

En esas estaban cuando los empresarios valencianos, que al final velan legítimamente por sus intereses, vieron amenazado su bolsillo. Y dieron un puñetazo en la mesa, -sin que en ella estuviera presente Fabra-, para dejar claro que Cataluña es nuestro principal cliente y proveedor, les vendemos y nos compran bienes y servicios. Y, como dirían unos grandes almacenes, el cliente siempre tiene la razón, y por tanto hay que tratarle bien.

La reunión de Fabra y sus consellers, el primer encuentro de los empresarios en el que se reclamó mejor financiación para la Comunitat y mejores infraestructuras, y el posterior cónclave convocado por Fabra y Català de urgencia para reclamar a Montoro una reunión, son causa y efecto.

Es cierto que el molt honorable ha sido hábil al no dejar pasar ni un día para reunirse con la cúpula empresarial, pero el primer encuentro de los empresarios sin el president es todo un desaire a Fabra, intermediario entre la sociedad civil valenciana y el Gobierno de España.

Es innegable que la Comunitat Valenciana está infrafinanciada. La inversión media por habitante en España es de 209 euros, mientras que en la Comunitat Valenciana rozamos los 122 euros. Pero los empresarios no reaccionaron ante estas cifras, sino ante la declaración de Fabra en el Campus Faes, lugar en el que pronunció que “si la Comunidad Valenciana deja de ser un dique de contención a la expansión independentista, un tripartito de izquierdas y procatalanista afectará, no solo al arco mediterráneo, sino a toda España y en alguna medida a Europa».

Utilizando un cliché catalán “la pela es la pela” y cuando los empresarios valencianos vieron que su máximo representante político en la Comunitat Valenciana iba en contra de sus intereses directos se alzaron en armas. Sin llamarle. Para dejar claro que pueden defender sus intereses ellos solitos.

Como digo, Fabra reaccionó a tiempo. Y los empresarios son sabedores de que ir acompañados a una reunión con Fabra les da más peso ante Montoro. Pero querían darle un toque de atención. Ha sido un aviso doble: no van a dejar que nadie les ningunee y quieren un president fuerte que les defienda.

Habrá que ver ahora si el encuentro se produce y si de él salen compromisos claros. Los empresarios han definido sus objetivos: que la financiación en 2015 sea al menos igual a la española y que en 2016 sea un punto mayor.

Al Gobierno de España no le interesa abrir ahora este pastel porque siempre surgen rivalidades y comparaciones entre comunidades autónomas mal financiadas. Y por otra parte, Fabra puede apretar hasta cierto punto porque, -hay que recordarlo-, nos han llegado más de 4.000 millones de euros del FLA de un total de 17.000, y queremos seguir recibiendo un dinero que no es gratis y que habrá que devolver.

Por decirlo claro, Fabra está en un punto equidistante. Se muestra tibio en su reclamación de mejor financiación para la Comunitat porque es Montoro (y Rajoy) quien decide cuánto dinero viene a nuestra autonomía del FLA. Y ese dinero sólo llegará aquí si, por utilizar un símil reciente, el president y los suyos son “buenos chicos”. Justo al contrario de lo que quieren los empresarios.

 

Fernando Alabadí

Director de El Meridiano L’Horta

@MeridianoHorta

www.elmeridiano.es