El gran despilfarro de las contratas públicas

wpid-SubielaToni.jpg

Según revela el informe de la Sindicatura de Comptes relativo al 2013, el 88% de los contratos de la administración autonómica contiene algún «defecto» o «incidencia», es decir, que son sospechosos de que se haya cometido alguna ilegalidad. Como dice el abogado y compañero Miguel Ángel Vila: «Nuestros gestores públicos se pasan la Ley de Contratos con las Administraciones Públicas por el forro. Con ello no sólo se favorece a los amiguetes y se atenta contra la libre competencia, sino que probablemente se esté privando a la administración de contratar la mejor oferta desde un punto de vista técnico y económico, lo que puede representar un derroche de recursos».

También coincido con él en que es sin duda la impunidad que se encuentran estos «amigos de lo ajeno», lo que conlleva a que estas prácticas de mal gobierno se hayan instaurado en nuestra clase política. No son ya los grandes casos de corrupción como Gürtel, Blasco, Emarsa, Visita del Papa, Urdangarín…si no cada una de las contrataciones que se hacen, por pequeñas que sean, en cualquier lugar de la administración autonómica, está bajo sospecha. ¿Por qué? Porque no tienen la más mínima intención de aplicar las mas simples medidas de transparencia y buen gobierno.

Nos preguntamos entonces que para qué queremos una ley de transparencia, cuando sólo con cumplir la legalidad en materia de contratación pública se evitaría la mayoría de la corrupción. Los pucherazos en las contrataciones no se hacen porque exista un vacío legal que lo permita, noooo, ¡Los pucherazos son ilegales!. Se están saltando normas ya existentes y la nueva ley de transparencia no huele más que a una nueva cortina de humo.

Yo confío en que la mayoría del electorado se esté dando cuenta definitivamente de que los actuales partidos que nos gobiernan en la Comunidad Valenciana, no son la solución a nada. Que son los causantes de los problemas y no tienen ninguna intención de solucionarlos. Es su forma de vida y harán todo lo posible por mantenerla.

Pero no está todo perdido. Hay alternativas compuestas por gente que hemos decidido limpiar la «porcatera». Opciones, que viniendo de la sociedad civil tenemos otra educación y otra visión de lo que debe de ser la política. Muy distinta a la que tienen los nacidos y amamantados al cobijo de unas grandes siglas a las que se les tiene devoción y lealtad materna. La política no es cuestión de siglas, es cuestión de honradez y eficacia.

Toni Subiela

Coordinador de Ciudadanos Burjassot