Indultos que son insultos

wpid-Fernando-Alabadí-Campos.jpg

Quien escribe se asusta ya de poco. Pero todavía hay ocasiones en las que debo leer dos veces para dar crédito. Me pasó de nuevo esta semana al saber que militantes del PP estaban pidiendo el indulto para Carlos Fabra por ser una persona “honesta y trabajadora que ha cumplido sus compromisos”.

Fabra, condenado a cárcel durante 4 años por el Tribunal Supremo por cuatro fraudes fiscales, deberá cumplir su pena. Por eso no estoy de acuerdo con lo dicho por Isabel Bonig. Éste es un país libre, sí. Pero la gente no puede pedir lo que quiera. No todo vale. Hay cosas que están mal o están bien independientemente de quien las piense o las diga. Y que militantes del PP recojan firmas para pedir el indulto de Fabra me parece un insulto.

Menos mal que el ahora presidente de la Diputación de Castellón, Javier Moliner, ha asegurado que ni él ni nadie de su partido firmará la petición. Nadie lo entendería, ni los propios militantes y simpatizantes del PP. Ha de haber ejemplaridad y cumplimiento de penas sin privilegios por haber ejercido cargo público.

La prueba viva de ello es el ex presidente del Gobierno balear y ex ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, ya en prisión por tráfico de influencias en el ‘caso Palma Arena’. 9 meses pasará entre rejas. Matas llegó en su coche, imprimiendo ‘normalidad’ a su caso.

Digo esto porque, o los ciudadanos empiezan a ver desfilar a quienes han robado, estafado y malversado por la prisión, o el sistema se hundirá. Y más en una época como la que nos ha tocado vivir en la que un ‘molt honorable’ president de la Generalitat Catalana, acaba de reconocer que tuvo durante más de 30 años dinero sin regularizar en el extranjero. ¡Cómo no iba a renunciar a sus privilegios como ex president tras la bochornosa confesión! ¿Estamos locos? ¿Alguien pensaba que no iba a renunciar a su sueldo vitalicio? O lo hacía él, o se lo quitaban.

En unos días de Gürtel, de EREs andaluces, de ITVs… Es más necesario que nunca evidenciar que las leyes están para cumplirlas. Y a nivel político,-insisto-, no todas las declaraciones valen. Entiendo que cuando una persona tiene amistad con otra, le duela. Pero que el portavoz económico del PP en el Congreso, Vicente Martínez Pujalte, diga que Matas entra en prisión “por un tema liviano”, cuando está condenado a pasar por la cárcel, no hace más que agravar la terrible desafección ciudadana para con los políticos.

 

Fernando Alabadí

@MeridianoHorta @Fernandoalabadi

Director de El Meridiano L’Horta

www.elmeridiano.es