Inversión en capital humano, poca y mala

wpid-jesus-montesinos.jpg

El capital humano en la Comunidad Valenciana es poco y malo, como lo demuestra nuestro tejido industrial, con mucha mano de obra de baja formación. Pero la dictadura del instante que nos domina impide plantearse de forma estratégica la solución real a esa carencia, que es la causa fundamental de que nuestras cifras de paro sean infinitas. Sin inversión en capital humano no habrá trabajo.

Las empresas, que son las que crean trabajo, están solo preocupadas por recuperar los beneficios perdidos en los últimos años. Y los políticos, unos solo están preocupados por salir en la foto diciendo que han creado hoy cien puestos de trabajo y otros por denunciar que los primeros no generan empleo.

La cuestión es que la administración, la política, solo puede hacer algunas cosas: crear cauces administrativos para facilitar la creación de empleo, dar seguridad a la inversión, mandar la inspección a la economía sumergida y sobre todo, mejorar el capital humano disponible. En España, en la Comunidad Valenciana, ya se han tomado muchas decisiones para que las empresas creen empleo y en ello están. Pero falta la más importante: invertir en capital humano.

El crecimiento de la economía valenciana sigue haciéndose sobre la base de un tejido industrial que se sustenta sobre precio y no sobre innovación. No incorpora valor porque carecemos del capital humano necesario para generar otra nueva economía sobre la base de productos innovadores. No somos competitivos en los mercados, sólo somos baratos.

El repetido tema del aumento de las exportaciones está apoyado en el bajo coste de nuestros productos, gracias a la devaluación de salarios y reducción de beneficios. No por el valor añadido. Y por lo tanto nuestras exportaciones son fácilmente sustituibles por las de otros países o regiones que aún bajen más los precios. Una sonrisa efímera aunque ahora mismo resulte una buena solución. La dictadura del instante trasladada a la empresa.

Por eso los buenos intentos del conseller Máximo Buch para mejorar el ambiente económico son también efímeros, porque se sustentan sobre la base del espejismo del instante. La apuesta para generar otro tejido industrial debería incorporar a escuelas, universidades y empresas. No solo al DOG o a los gabinetes de prensa. Y eso es estrategia a largo plazo, con un gran pacto político para sustentarla.

Los estudios del IVIE sobre el capital humano se cansan de decirlo, pero es como predicar en el desierto. Demasiado complejo para el instante que dura una foto. Al final la administración política gobernante solo está pendiente de unas pocas variable del empleo: las cifras a combatir vía flexibilidad, precariedad, subempleo, generación de falsos autónomos, economía sumergida y poco más.

La vacía convocatoria de las primarias en el PSPV/PSOE demuestra que tampoco en los aspirantes hay mayor criterio. Ni una palabra de Puig o de Gaspar sobre el paro y lo que podrían hacer las empresas para generar trabajo. A lo mejor porque la izquierda española solucionaría el paro haciéndonos funcionarios a todos los españoles.

La necesidad de trabajo sin cualificación es decreciente (escuchar a Santiago Niño:
http://www.cadenaser.com/economia/audios/hacemos-numeros-cualquier-empleo-mejor-empleo/csrcsrpor/20140305csrcsreco_2/Aes/) bien por agotamiento del modelo productivo o porque esos puestos de trabajo están en otros mercados. ¿Qué hacer entonces cuando el 55 % de los parados de la Comunidad Valenciana no tienen la educación secundaria? No van a encontrar trabajo nunca porque sus puestos de trabajo han desaparecido con la burbuja inmobiliaria y otros estallidos.

El deficiente capital humano es un mal endémico de la economía española y valenciana desde hace años, casi desde principios del siglo XX. Por eso sufrimos los millonarios índices de paro a poco que baje el PIB. El trabajador con escasa formación solo puede tirar de paleta y no es reconvertible cuando las empresas necesitan valor añadido. Por eso en esta ocasión tardaremos muchos años en recuperar un paro estructural, si es que alguna vez se consigue. No tenemos capital humano adaptable a nuevos modelos laborales.

Lo peor es que aquí se habla de deslocalización, convenios, precariedad, contratos temporales, devaluación salarial y mil otros argumentos laborales, pero nadie se atreve a plantear un Plan Integral de formación de parados, que evidencie y solucione nuestro escaso capital humano. Un Plan actual y una estrategia de futuro.

Jesús Montesinos
www.jmontesinos.es