La futura ley del Turismo, el Ocio y la Hospitalidad

Mariano AyusoMariano Ayuso, colaborador de Alicante News

Una de las actuales iniciativas normativas del Consell que más atención acapara en los medios económicos es la redacción de la futura Ley del Turismo, del Ocio y la Hospitalidad. Esta norma vendrá a sustituir a la ya veterana Ley de Turismo de la Comunidad Valenciana de mayo de 1998 (casi mayor de edad, por tanto), cuyos buenos resultados son evidentes, pero que probablemente esté ya obsoleta y precisa de una nueva formulación.

Dada la estructura económica de nuestra Comunidad –en la que el turismo es una fuente de riqueza de primera magnitud- todo lo que contribuya a promover esta actividad adquiere gran relevancia.

El proyecto de nueva Ley, según lo avanzado desde la Generalitat, tiene por objeto fomentar un concepto y una visión de la Comunidad como un destino turístico construido sobre unos valores de sociedad abierta, hospitalaria y volcada en un turismo inclusivo. La accesibilidad, la vocación al viajero dependiente, senior y sin exclusiones discriminatorias, van a ser características.

Por supuesto, suponemos, que se tratará de desestacionalizar y promover el turismo de interior y el cultural, poniendo en valor no sólo nuestro clima y gastronomía (sin dejar por ello de potenciarlos y seguir valorándolos y comunicando sobre ellos) sino también muchos otros atractivos.

La mera inclusión en el título de la futura Ley de “la hospitalidad” ya señala que unos de los objetivos prioritarios va a ser este concepto y, obviamente, eso sólo se consigue priorizando la divulgación de la calidad humana de las personas que habitan el territorio –en general- y de aquellas con las que tratan los visitantes –en particular- y la susceptibilidad de convertirse en un lugar de residencia permanente o casi permanente para colectivos originariamente foráneos. Estos colectivos pueden establecerse no sólo atraídos –como antaño- por un clima excepcional y unos precios por debajo de los de sus lugares de origen, sino también por una acentuada hospitalidad para sus peculiaridades como ancianos, dependientes, enfermos crónicos, u otros colectivos con características singulares.

Ahora bien, desde la óptica empresarial, hay varias cuestiones normativas que no van a ser abordadas y resueltas por esta Ley, que tienen una gran incidencia en el sector turístico y que  están actualmente en pleno debate jurídico y mediático. Me refiero a tres actividades muy relacionadas con el turismo: el comercio, el transporte y el alojamiento. En estas tres actividades –que afectan a la economía del turismo, a los empresarios turísticos y –sobre todo- a los turistas, hay actualmente una polémica importante, sobre la que el ordenamiento jurídico va a tener que ser conformado en un sentido u otro en breve.

En el comercio están la cuestión trascendente de los horarios de apertura –sobre todo la apertura en festivos- tema candente y del que ya he escrito en las páginas de este diario, pero sobre el que hay que seguir tratando, pues nada se ha resuelto en definitiva y el problema sigue estando ahí.

En el transporte y el alojamiento el problema –y el debate- es muy similar e igualmente candente: la permisividad y/o la regulación de los alquileres turísticos y los transportes de pasajeros contratados directamente entre particulares. Se trata de la llamada economía colaborativa.

Este concepto –en principio muy atractivo y socialmente loable- se ha visto controvertido por la generalización de plataformas on line para facilitar el contacto entre prestadores del servicio y usuarios, lo cual no tendría ninguna complicación si no fuera porque en la práctica supone la eventual inaplicación de la reglamentación administrativa –y potencialmente fiscal- en materia de transporte de pasajeros y alojamientos turísticos, suponiendo –por esta inaplicación de la normativa- una competencia para los prestadores de los mismos servicios que sí lo hacen con arreglo a la normativa administrativa y fiscal, los cuales llegan a considerar competencia desleal estos mecanismos de economía colaborativa.

La cuestión no es pacífica ni siquiera en los estamentos oficiales, pues mientras que las Administraciones –del Estado y de las Comunidades Autónomas- se muestran lógicamente partidarias de reconducir a la regulación administrativa y fiscal a todos los prestadores de servicios, y en este sentido van aprobando normativas específicas, la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia es más partidaria de la desregulación y la mayor libre competencia y se plantea incluso recurrir estas normativas reglamentadoras.

En fin, que sea bienvenido el impulso legislativo al turismo, el ocio y la hospitalidad; y que haya paz y avenencia en el comercio, el transporte y el alojamiento turístico (aunque probablemente sea necesaria, como en tantas cosas, que la paz pase por el proceso judicial correspondiente).

Artículo de colaboración de Mariano Ayuso

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