La peor pobreza es tener deudas

wpid-jesus-montesinos.jpg

Un tercio de los valencianos están al borde de la exclusión social, pero todos estamos al borde de la pobreza por las deudas que arrastramos. Deben las empresas, deben los bancos, debe la Generalitat y debemos las familias y las personas. Debemos una barbaridad de millones, que tendrán que pagar nuestros nietos. Y lo que es peor. Seguimos endeudándonos.

La Generalitat debe más de 30.000 millones de euros (ver artículo de José Luis Pichardo), que no podrá pagar ni con la ayuda de un nuevo plan de financiación autonómica ni tampoco con préstamos del Gobierno Central. Los acreedores (bancos y empresas suministradoras especialmente) saben que no van a cobrar a base de otro FLA, con lo cual la sombra de una quita está al final del camino.

Da lo mismo el color del Consell que gobierne o que nos mesemos los cabellos por lo manirrotos que hemos sido, se deben 35.000 millones y eso hay que asumirlo. Y las deudas solo se pagan de tres maneras: más deuda a largo para pagar a corto, más trabajo productivo que genere más ingresos públicos y más ahorro. Que se sepa solo el primer punto se está cumpliendo.

Pero no nos volvamos locos con los golpes de pecho. Igual o peor están, por ejemplo, Catalunya y Andalucía. Lo que pasa es que en cada lugar la deuda se ha contraído en base a un desatino político distinto.

En la Comunidad Valenciana el gasto se ha disparado por las obras y proyectos faraónicos, desde el Hospital La Fe (el más grande de Europa), hasta la F-1 (el mejor circuito urbano), pasando por el aeropuerto de Castellón, la Ciudad de las Ciencias, la Ciudad de la Luz y las mil instalaciones culturales y deportivas hechas en pueblos que querían emular al Palau de les Arts. Por cierto, con el personal encantado por tanto botafumeiro.

Pero en Catalunya el dinero se ha ido en generar adhesiones inquebrantables. Generar una percepción soberanista es más caro que construir una nueva Sagrada Familia. Aunque curiosamente en esa Comunidad nadie protesta por ese gasto. Están encantados con el dinero que se reparte a los medios de comunicación afines.

Y en Andalucía miles de millones se han ido a subsidiar de diferentes maneras a gran parte de la población. Casi un tercio de los andaluces viven a costa de los presupuestos de la Junta de Andalucía, por no contar los cursos de formación, con más imputados que en la Comunidad Valenciana. Pero como somos tan catetos nos deslumbra Susana Diaz que tiene más parados y más líos judiciales que el Consell de Alberto Fabra.

Pero aquí no solo se endeudó el Consell o el Estado. Todos disparamos con pólvora de rey, aunque ahora miremos solo a los políticos. El IVIE hacía público esta semana la deuda de las empresas españolas, que alcanza niveles imposibles de aguantar. Una cuarta parte de las empresas tardarán más de diez años en pagar lo que deben.

¿Y cómo se pagarán la deuda las miles de empresas apalancadas? ¿Cómo se hace una quita empresarial? ¿Con más concursos de acreedores y más despidos?

En cada ciudad valenciana hay una docena de grandes empresas que todos sabemos están intervenidas por los bancos porque no pueden sobrevivir con la deuda que tienen. De ahí la petición de la patronal valenciana demandando más obra pública (10.000 millones), como única manera de que estas empresas superendeudas sobrevivan. Pero tamaña deuda hace inviable cualquier negocio. Por eso está cambiando la estructura económica valenciana, que vira hacia empresas que necesitan poco capital y autofinanciadas.

Y aún nos endeudamos más personas y familias. Protestamos por los políticos manirrotos, pero aquí todos tiramos de préstamos para la casa de la playa, un coche nuevo o una tele de plasma. ¿Cómo se hace la quita a una familia?

Había que lucir cuerpo aún a costa de deber hasta la peluquería de la abuela. Pero ahora hay que pagar y con el paro, la caída de ingresos, etc., nadie tiene bastante. Y aún más. Hemos vuelto al consumo, generando un desequilibro notable en la balanza de pagos. Crecen las importaciones de productos de consumo y bajan las de bienes de equipo que deberían servir para generar exportaciones.

La deuda nos come. A los gobiernos, a las empresas y a las personas. Y como dice el refrán, la peor pobreza es tener deudas.

 

www.jesusmonteisnos.es