La tierra bajo los pies

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Da mucha rabia sentir la tierra moviéndose bajo tus pies y no tener un micrófono para contarlo en vivo y en directo siendo, como se es, del gremio. Son muchas cosas, muchas, las que están pasando.

Lo evidente es lo del rey, y las coaliciones de fuerzas a favor y en contra de la sucesión sin traumas que se prepara, incluyendo la superación de las diferencias partidarias en uno y otro bando en aras a la imprescindible estabilidad que el país necesita o a la persecución de la quimera en razón de una razón ahorradora no muy evidente. Véase qué sucede en las repúblicas de nuestro entorno con los gastos de sus dirigentes.

Pero, rey abajo, hay mucho más movimiento: se nos viene acostumbrando desde hace relativamente poco a una próxima reforma de la Constitución, federalizante imagino, y desde hace menos se nos anuncia otra reforma del Estatut valenciano, a ver si conseguimos por vía legal lo que no se nos da por derecho. Tampoco me parece demasiado probable, porque si la reforma es pelín reivindicativa nos la parará el Congreso, en donde ya se sabe que los diputados populares valencianos no votan lo que querría el presidente de su partido en Valencia si estuviera en su mano pedirlo.

Se equivoca Cospedal decapitando a Castellano por las Europeas (recuerden que nada menos que Rus, enemigo donde los haya del conseller, dijo que tampoco nosotros estamos contentos con lo que ha hecho el Gobierno), Montoro exigiendo más a quienes menos reciben, y Rajoy en suma ignorando a Fabra y ninguneando la posibilidad de una gran espantá de entre sus filas aquí. Y no hablo de votantes, que también. El nicho existe, y quien no lo vea está ciego.

Por cierto, y sin que tenga ¿nada? que ver con lo anterior: ¿se han fijado en que el viernes Rita y Zaplana volvieron a salir juntos en una foto en Valencia después de tantísimos años intentando el uno y la otra evitarla? La culpa, de la reunión de Estado de exministros que el expresident y su amigo Bono han promovido en fechas tan señaladas en marco tan incomparable.