Las medidas del Banco Central Europeo y la economía valenciana

Mariano AyusoMariano Ayuso, colaborador de Alicante News

Las medidas de choque anunciadas por Mario Draghi, Presidente del Banco Central Europeo la semana pasada –para reactivar la economía de la Unión y evitar el temido frenazo de ésta- me hacen preguntarme, y supongo que a los lectores también, de qué manera pueden influir estas medidas en la Comunidad Valenciana.

Nuestra Comunidad es indudablemente una región de la Unión Europea y como tal está presente, incluso en algún momento presidiéndolo, en el Comité de las Regiones. Naturalmente tenemos nuestras peculiaridades, nuestras fortalezas y nuestras debilidades. A la vista de éstas, me gustaría reflexionar –aunque mi área de análisis habitual está más en lo jurídico que en lo económico- sobre cómo pueden afectar las medidas anunciadas del BCE a la Economía valenciana.

Las medidas han causado gran expectación y provocado inmediatamente efectos en las Bolsas y en el cambio del euro con respecto al dólar.

Las podemos sintetizar –muy resumidamente- en cuatro puntos: bajada de los tipos de interés al recortar a cero el tipo al cual el BCE presta el dinero a las entidades públicas y privadas; la ampliación de los tipos de activos financieros que adquirirá el BCE y que alcanzarán incluso a los bonos corporativos; la reducción de la facilidad de depósito a un tipo negativo de 0,4, y nuevas subastas de liquidez.

En términos coloquiales significa que el BCE no va a cobrar intereses por prestar dinero y va a poder en el mercado más cantidad de este dinero barato; en cambio sí va a cobrar más por aceptar ser depositario de dinero de los bancos (esto es lo que quiere decir que se reduce a tasa negativa la facilidad de depósito), para incentivar que los bancos muevan su dinero en el mercado en vez de acogerse a la seguridad de los depósitos en el BCE (algo así como disuadir a los particulares y empresas de que pongan su dinero en bonos del tesoro, para impelerles a generar actividad económica y consumo). También va a poner en circulación más dinero prestado a los bancos a tipo cero, impeliéndoles a realizar a su vez préstamos baratos a sus clientes.

Con estas medidas se espera que se produzca una moderada inflación –estamos en riesgo de deflación-, que baje el cambio del euro con respecto al dólar (quizás hasta llegar a la paridad) y que se reactive la economía real. El lado negativo será el mayor sufrimiento de los bancos para cuadrar sus cuentas de resultados y tener que arriesgar más al conceder mayores créditos –obviamente con menores garantías- y la eventualidad de que se produzcan nuevas burbujas en la economía.

Las medidas están tan sólo a un par de pasos de lo que se llama “helicopter money”, o lanzamiento de dinero desde un helicóptero, con lo que se quiere decir –en términos metafóricos- que el Banco emisor inyecte directamente dinero en las economías familiares. Esto, aunque pueda parecer una exageración, se ha hablado mucho a propósito de los rescates bancarios, si no hubiera sido más positivo social y económicamente asumir desde el Estado parte de la deuda –comercial, financiera o hipotecaria- de las familias y empresas productivas, mejor que inyectar dinero en los entidades bancarias, directa o encubiertamente (saneando una entidad intervenida antes de “regalársela” a una entidad que se quiere rescatar favorecidamente).

Pero a lo que me ocupa en este artículo, es decir, de qué manera afectan estas medidas a la economía valenciana, creo que puedo afirmar que –a mi juicio- de una manera muy positiva.

Somos una Comunidad netamente exportadora y la devaluación del euro facilita y mejora la exportación –fuera de la zona euros de la Unión Europea, claro-, con lo que nuestros exportadores podrán vender más. Por el contrario las importaciones serán más caras, con lo que se beneficiarán la empresas productoras que venden en el mercado interior europeo y que tienen fuertes competidores extracomunitarios.

También se beneficiarán las familias y las empresas al incrementarse el crédito y con menores tipos de interés y menores exigencias de solvencia y garantías. Una manifestación particular de esto va a ser la reducción del Euribor y la bajada de las mensualidades o anualidades de las hipotecas cuando toque revisarlas (ojo, los deudores hipotecarios, a las ilegales y abusivas cláusulas suelo en las hipotecas, y a las hipotecas “multidivisas).

Esto facilitará, también, la recuperación del sector de la construcción –al incrementarse las ventas por el aumento del préstamo a compradores y promotores- y a toda la economía general, pues al haber más dinero disponible habrá más demanda (y también más crédito para los emprendedores).

Sólo sufrirán un poco –para ajustarse al nuevo sistema de gestión financiera- las entidades de crédito, pero como no nos queda en la Comunidad Valenciana prácticamente ninguna entidad financiera propia esto no empaña la visión optimista ante las nuevas medidas de Draghi.

Por Mariano Ayuso Ruiz-Toledo, Abogado, Director de Ayuso Legal

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