Los tiempos de la Pasionaria pasaron

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Se comprende que el Partido Socialista esté preocupado por el mordisco electoral que le puede dar Izquierda Unida. La retórica estridente que está gastando su candidata Elena Valenciano tiene, sin duda, ese trasfondo. Y tiene serios problemas. Uno es lo inverosímil que resulta doña Elena haciendo de Pasionaria. Otro es que la demagogia siempre tiene un precio cuando se es partido de gobierno.

De toda la charlatanería populista que hoy se puede hacer, la más dañina es la que ahonda en la ignorancia que preside tantos diagnósticos y soluciones fáciles respecto de la crisis. En esa línea volvía a situarse la candidata socialista cuando llamaba este domingo, en Valencia, a “reconquistar” lo que denominó “la Europa de los derechos”. Veamos, ¿cómo que a reconquistar? Una cosa es repetir mil veces, a la manera goebbelsiana, que se han recortado o eliminado derechos, y otra cosa es que sea cierto.

Los derechos fundamentales siguen ahí, perfectamente intactos, y los “derechos sociales”, como pensiones, subsidios de paro, sanidad y educación, también: lo que ha disminuido, en algunos casos, es la cuantía o el alcance de la prestación. Porque el problema ha sido – y todavía es – cómo pagar las prestaciones cuando no hay crecimiento económico, cuando la economía está en caída libre, cuando está estancada y cuando no hay empleo. Es decir, cuando sucede lo que en efecto sucedió: que los ingresos del Estado disminuyen radicalmente, y al mismo tiempo que aumentan los gastos, debido, por citar un caso, a que hay que abonar más subsidios de paro.

De la crucial cuestión de cómo pagar el Estado de Bienestar no se ocupan los charlatanes que peroran sobre los “derechos”. Y si se ocupan es para dar rienda suelta a la fantasía. Habremos hecho un gran avance en España cuando nadie haga caso de un político que promete conceder tal o cual “derecho”, refiriéndose a una prestación, y no expone cómo va a financiarlo de una manera realista.

No se engañe nadie. Por el simple hecho de que haya un socialdemócrata en la Comisión de Bruselas no van a fluir dinero, derechos y prestaciones a voluntad. La prueba está en Berlín: los socialdemócratas alemanes gobiernan con Merkel, y los cambios en la política económica y en las propuestas para Europa han sido únicamente de matiz. Pues no es cierto, como pretende la candidata Valenciano, que se libre en Europa una gran “batalla ideológica” entre conservadores y socialdemócratas a propósito de la crisis.

En fin, una dosis de demagogia era, tal vez, tributo inevitable al espíritu de los mítines de antaño, adonde acudían las masas a enardecerse y a pasar la tarde. Hoy, todo eso lo siguen haciendo las multitudes, pero en el fútbol, mientras que a los actos electorales van sólo los que no pueden librarse. Échenle agua los socialistas al fuego (fatuo) de su retórica. Los tiempos de Pasionaria pasaron.

Cristina Losada