Mi futuro y “Ciudadanos”

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Después de días complicados, van saliendo al paso las quinielas políticas. Resulta divertido ver cómo algunos se han esforzado durante días en relatar que el motivo de abandonar VOX había sido el peso de la responsabilidad, como si fuera una niña escondida bajo las sábanas por culpa del miedo al monstruo del armario.

Después de ganar la presidencia del partido en Valencia, después de once meses de batalla cuando no éramos “nadie”, después de aguantar la impavidez y la amenaza velada de los líderes que defendía, de preparar mis propios discursos y escribir mis primeros artículos…Según canturreaba alguien: “Cris da un paso atrás, y lo hace porque prepara su entrada en una embajada más segura, a razón de pago y algo de abrigo. La actitud de Cristina, es inaceptable y abandona a sus afiliados para irse a Ciudadanos porque ha abandonado sus principios”

En términos dialecticos, trataré de escenificar una “peineta” al vendedor de alfombras disfrazado de héroe que pontifica sobre mis motivos como si fueran suyos.

Conozco personalmente a muchos miembros de Ciudadanos, son gente tenaz y valiente que ha sabido despertar al gigante adormilado de la conciencia social en Cataluña en un clima muy adverso, han sido capaces de crear un proyecto atractivo, integrando auténtico talante liberal gracias a Carina Mejías y el ínclito y afable Girauta, y por descontado han conseguido ganarse mi admiración y respeto, no obstante y para salir al paso de especulaciones:

NO me voy a Ciudadanos. No hay condiciones que vayan a malear mi decisión. Simplemente, no soy veleta política.

Entré en VOX enamorada del proyecto, de sus intenciones y de su ánimo de cambiar España, de su intención transgresora, determinante y valiente de golpear los viejos cimientos que avergüenzan este país, y me voy cuando veo a sus líderes entregados a los mismos errores que venían a solucionar, cuando veo al supuesto paradigma del carisma subido a un coche que ha de empujar el tesón de compañeros de filas que llevan once meses peleando por él.

Yo no he dado un paso atrás en mi vida, y sé que lo que acabo de hacer estos días, es dar un paso adelante en un futuro esperanzador.

Soy consciente que mi perfil político no encaja con los parámetros de los partidos actuales, no por estar por encima, o por debajo. Simplemente sé que en muchas ocasiones carezco de diplomacia y que a veces puedo incurrir en cierta torpeza por culpa de la vehemencia y por ser incapaz de modular el discurso cuando hace falta. Simplemente no puedo “mutilar” principios para integrarme en el microclima del ideario. Si lo hiciera sería absolutamente útil para un partido, y absolutamente prescindible para una sociedad que espera otra cosa.

No vendo alfombras; yo defiendo la vida sin condición, ataco la violación sistemática del nacionalismo a las señas de identidad del Reino donde nací. No quiero que la educación de nuestros hijos sea un arma en el guateque obsceno de políticos que salvan a los suyos enviándoles a estudiar fuera. Quiero que Valencia y España recuperen el orgullo perdido.

Si nace algún proyecto que lo defienda, volveré a entregarme con la misma pasión que antes. De momento seguiré peleándolo sin unas siglas de partido, con la misma determinación y sin perder un minuto.

A quien pregunte cuando vuelvo, sólo le contesto que no me he ido.