Mocosos malcriados

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“Te voy a arrancar la cabeza”. Confieso que a mí también me han entrado ganas de decírselo a alguien más de una vez. Porque hay veces que te puede la rabia, la decepción o la desesperación. Porque nuestro día a día, pobres currantes, no es un nido de rosas sino de avispas. Porque normalmente, cuando conseguimos solucionar un problema, nos sale otro. Y así en espiral. Pero la prudencia y la buena educación que tenemos hace que nos contengamos, la mayoría de las veces.

Sin embargo, ese grupo de mocosos malcriados que son los jugadores de fútbol profesional no se contienen. No les hace falta. Están tan en la cumbre. Perdón, la sociedad, les hemos hecho creer que son tan TOP, que valen más que nadie porque tienen mucho más que la mayoría, que por eso están por encima del bien y del mal. Y que no deben respetar ni siquiera las reglas básicas de la corrección. En esto, como en todo, hay excepciones. Les aseguro que hay futbolistas con cabeza y buenos modales. David Villa es un ejemplo. Pero es que, como ustedes ya sabrán, después de Villa se rompió el molde.

El que no es una excepción es Jordi Alba. De su boca salió la frase con la que he empezado el artículo: “te voy a arrancar la cabeza”. Se lo dijo a un periodista al final del partido de la Selección frente a Australia. Nosotros, tristes mortales, tenemos que mordernos la lengua varias veces al día. Pero él no, él tiene derecho a decir lo primero que se le pase por la cabeza. Aunque su actuación en esta Copa del Mundo haya dejado mucho que desear. Total, luego pide perdón por Twitter y ya se nos cae la baba a todos.

Vaya por delante que no estoy defendiendo ni al periodista en particular ni al periodismo deportivo en general. Que por desgracia están haciendo una labor bastante penosa últimamente, en mi humilde opinión y, habiendo sido yo parte del lobby. Aunque hay excepciones, se lo aseguro. Pero de eso si quieren, hablamos en otro momento.

Les llamaba mocosos y malcriados a los futbolistas. Y es que la gran admiración y absoluta devoción que suscitan les hace sentirse semi dioses que no se rigen por ninguna regla. Debe ser por eso también que tras haber hecho un Mundial más que lamentable, se permitieron salir por la puerta de atrás al llegar al aeropuerto de Barajas. Lo que les decía señores, los dioses no tienen porqué pararse a saludar.

Miren, yo no tengo nada en contra ni del fútbol ni de los futbolistas. A mí lo que me molesta sobremanera es la mala educación y la falta de respeto. Y los futbolistas, si son lo que son es gracias al aficionado. Así que menos engreimiento y más humildad. Que con su ejemplo, nuestros hijos no aprenden nada bueno.