Mónica Ultra y el meninfotisme valencià

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No seré yo quien diga bondades del Presidente de las Corts, Juan Cotino, salpicado recientemente en el caso de la doble contabilidad del PP, tras afirmar Bárcenas que un día pasó su despacho de la calle Génova a dejarle un buen fajo de billetes. Sin embargo, sí le doy la razón cuando, tras llamar al orden tres veces a la diputada de Compromís, Mónica Oltra, decidió expulsarla de les Corts.

Cierto es que las relaciones entre la diputada espectáculo y el Presidente de las Corts nunca han sido buenas, hasta el punto que éste último se ausenta en numerosas ocasiones cuando la primera toma la palabra. Pero esa mala relación no justifica que la parlamentaria de Compromís desobedezca a la máxima autoridad de les Corts negándose a abandonar su escaño tras las llamadas al orden. Ella defiende su actuación afirmando que no escuchó una de las advertencias que le hizo el Presidente de la Cámara, sin embargo, yo me inclino más por pensar que sí fue consciente de todos y cada uno de los requerimientos que le fueron realizados, y que lo que buscaba era, precisamente, generar una importante polémica que le diera relevancia mediática, situando al PPCV como un partido antidemocrático y contra la libertad de expresión. Y aunque en cierta medida ha conseguido poner al Presidente de les Corts en el ojo del huracán del resto de formaciones políticas (las cuales, inicialmente, habían incluso reprobado la actitud de la diputada), lo cierto es que Mónica es cada vez más Ultra que Oltra, pues actitudes como la referida anteriormente la sitúan en la radicalidad de quien no respeta las reglas del juego.

Y es que Mónica Oltra no escapa a las polémicas. La diputada, ya expulsada en alguna ocasión de las Corts, aseguró en dicho parlamento, tras la votación que tuvo lugar el pasado miércoles en defensa de nuestras señas de identidad, tras la resolución del Parlamento Catalán hace unos meses reconociendo la realidad de los Països Catalans, que Valencia y Cataluña comparten la misma «realidad cultural, lingüística e histórica» y que «no puede haber gente que no esté a favor«, y quienes lo hacen hablan desde la bandera de la ignorancia. Y si bien creo que es precisamente la diputada quien habla desde la ignorancia, no puedo obviar que la mayoría de quienes realmente pensamos que los valencianos tenemos una realidad cultural, lingüística e histórica diferenciada y propia, estamos instaurados en otra bandera, la del meninfotisme, tan característico de nuestro pueblo, que ni muestra interés ni defiende nuestra identidad.

Es necesario pues que todos nos impliquemos más y seamos conscientes de qué nos jugamos si no conseguimos poner freno a los constantes ataques a nuestras señas. Habría que empezar por replantearse el voto en las próximas elecciones europeas y empezar a castigar a aquellos que se hacen llamar valencianistas pero no lo son, a los que son catalanistas pero no lo dicen, y a los que sí lo son y lo dicen abiertamente.

 

Vicente Boluda

@VBoluda