No me creo las encuestas

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No me creo ninguna encuesta. Y no porque estén intencionadamente cocinadas, sino porque gran parte de ellas no tienen en cuenta las segmentación que se han producido en la sociedad española. Cuando hacen el trabajo de campo siguen una estratificación antigua, mientras los grupos sociales españoles han  cambiado y han de ser encuestados de otra manera.

Me da lo mismo que las encuestas den ganador al PSOE en Madrid (Metroscopia para El País) o que digan que el PP esté recuperando la tendencia al alza para las europeas (Sigma Dos para El Mundo). Tampoco me creo la que también Metroscopia ha hecho para El País concluyendo que el voto de los jóvenes augura una recuperación de la izquierda en España. No me creo ninguna. Ni siquiera el barómetro del CIS publicado esta semana. Si preguntas a los pensionistas por las pensiones sale como preocupación. Si no preguntas a pensionistas no sale en la lista.

Lo peor es que las fontanerías de los partidos políticos españoles se creen unas, las suyas, y desprecian las otras, con lo cual toman decisiones en función de estos sondeos equívocos. Y por lo tanto asistimos a una ceremonia de la confusión terrible, porque además los medios de comunicación movilizan sus líneas editoriales en función de esos sondeos. Y todo acaba en un círculo perverso.

Y eso que tengo claro que las percepciones ciudadanas concluyen en el resultado de las encuestas. Todo se retroalimenta. En la Comunidad Valenciana es más que evidente la percepción ciudadana de que el PP perderá las elecciones europeas, las municipales y las generales, más por culpa suya que por el interés electoral por los otros. Pero es más serio el VOMM que las encuestas que se han hecho hasta el momento.

 

Y hay dos razones poderosas para cuestionar la veracidad de esas encuestas.

1.- Tiempo.

Cuanto mayor es la antelación de un sondeo, peor detecta la evolución del voto más indeciso.

Si tenemos en cuenta que las encuestas para las europeas solo trabajan sobre el supuesto 20 % que tiene decidido ir a votar, malamente nos podemos fiar de ese método, por muchas correcciones que le pongan por detrás.

 

2.- Campo

Ahí está el principal fallo.

Las encuestas se hacen en los domicilios, por teléfono, en la calle y hasta por internet.

Las del CIS, por ejemplo, se hacen en los domicilios en horario laboral. ¿Y quién está en casa en el horario laboral? Parados, ancianos o amas de casa. Que encima se subdividen en jóvenes, enfermos o por nivel cultural y económico. ¿De qué es representativa la respuesta de estos grupos?

En las elecciones europeas de 2009 el CIS utilizó este campo para concluir que el PP perdería por unas décimas (0,6), mientras el resto de los sondeos ponían al PP por encima en un 2 %. Los populares ganaron las elecciones con 3,3 %. Ninguna encuestadora tuvo en cuenta la participación, las tendencias de la población, la percepción y, sobre todo, el voto oculto que tiene un partido al que se castiga mediáticamente. Lo más curioso fue que el CIS volvió a  hacer otra encuesta después de las elecciones y el PSOE le salía ganador. ¿Hay que creerse las encuestas?.

Con la aceptación de los partidos pequeños pasa algo parecido. Basta con que una encuesta de 1.200 personas se haga en un barrio donde vive un dirigente de esos partidos para que el resultado sea tendencioso y equívoco..

¿Y por teléfono? ¿Quién tiene un teléfono fijo ahora? ¿Y quién lo coge por la noche en casa? ¡Los mayores! ¿Y quién actúa más sobre internet? ¡Los más jóvenes! ¿Qué campo tiene esa encuesta que dice que los  jóvenes van a votar más a la izquierda en estas europeas? ¿Están parados ¿ ¿O están trabajando? ¿Son chonis o pijos? ¿Universitarios o sin siquiera formación profesional? Es tanta la segmentación de nuestra sociedad que cualquier muestra debe ser enorme para recoger una parte significativa de esa segmentación.  Por eso no me creo las encuestas.

Luego, por supuesto, está la cocina. El caso más paradigmático es el del Centre d’ Estudis d’ Opinio de la Generalitat de Catalunya (CEO). En una reciente encuesta dice que hay una creciente mayoría de catalanes que van a dar el si a la constitución de un Estado Catalán. ¿Es fiable el CEO? En octubre de 2012 dio 67/71 escaños a CIU y resulta que sacó apenas 50. Pero eso de la cocina es otra cosa. Solo sirve para moralizar a la feligresía.

En cualquier caso no me creo las encuestas. Y  me creo las percepciones.

 

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