O sea. En seguida

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Me censura amablemente un lector que escriba “osea” y no “o sea”. Y me recuerda que la RAE sólo da por buena la segunda opción. Y lo primero que tengo que decir en mi descargo es que una academia que debiera limpiar, fijar y dar esplendor, probablemente y sin embargo esté ya a apenas unos metros de aprobar mi elección, que no sólo es mía si no de miles de personas, puesto que por parecida razón demográfica aprobó en su día güiqui, pobrísimo, o malasio (en los diccionarios antiguos sólo aparece “malayo”): porque la gente decía o escribía mal whisky, paupérrimo, o malayo, y diciéndolas o escribiéndolas mal impuso el cambio.

Si la razón por la que la RAE, a la que Pancracio Celdrán reprueba que apruebe voces antaño consideradas aberrantes, considera estas variantes es la de que la lengua la hace el hablante, lo de “osea” ha de estar al caer. La primera vez que tengo conciencia de la lucha entre oseas (dejo a un lado al profeta homónimo) fue en el colegio Marista de Alicante, en la que ya no recuerdo claramente si el hermano Inocencio o el hermano Antón -si he de inclinarme por alguno, me inclino por el segundo- bramó un buen día por el desafuero de un compañero, escribiendo con tiza hasta casi perforar el encerado la forma incorrecta gastada por el infortunado alumno. Que yo diría que era “o sea”.

Pero, como no he encontrado en ningún diccionario (sí en muchos foros de Internet) la fórmula que yo defiendo, daré por bueno que la incorrecta que censuró el marista fue la que yo sigo utilizando ahora. Y que argumento. Porque, vamos a ver, usemos la lógica: todos los días a cualquiera de nosotros le dan a elegir entre una cosa u otra, una manzana o una pera (relaxing café con leche woman dixit), solo o cortado, Atresmedia o Mediaset, Madrid o Barça o Atlético (que dice Buruaga que si no eres de uno de los tres es que no te gusta el fútbol), campo o playa, la Purisima o la Constitución, PP o PSOE.

Las disyuntivas nos asaltan a cada paso de nuestra vida. O de la de otros. O de la de todos. O … ¿sea? Pues no, porque “o sea”, pese a estar separado en conjunción disyuntiva y forma verbal, no se usa como sus paralelas “o haz (lo que quieras)”, “o ve (a ver)”, “o mira (qué pasa)” para bifurcar trayectorias convergentes, sino para explicar cosas directamente, sin tener que elegir entre otra “o” una, elección que hemos hecho previamente y que ahora remarcamos … sólo si lo escribimos junto: osea que eres de peras, osea que cortado, osea que rubio con filtro (“o” rubio natural), osea que de playa. ¿Imaginan la célebre frase cartesiana trocada en “pienso o sea (existo)”? ¿No sería tanto como decir, tomando “sea” por forma del verbo “ser”, “pienso o soy, pienso o existo”, que es justo lo contrario de lo que defendía Descartes, “osea”, que existo porque pienso? Tómense su tiempo, pero medítenlo enseguida. O en seguida. Que, en este caso, las dos formas son “ya” válidas.

Vicente Climent
@vtecliment