Vox es la voz de los indignados y hartos

on Santiago Abascal , líder de Vox, cuando vino a Valencia antes de las Elecciones Andaluzason Santiago Abascal , líder de Vox, cuando vino a Valencia antes de las Elecciones Andaluzas

Con el recuento de votos casi al 95% de las elecciones al Parlamento de Andalucía veo algunas reacciones de sorpresa (e indignación) con respecto a la aparición desbordante de Vox en el panorama político andaluz y a la postre nacional.

No obstante, y no queriendo pecar de falta de humildad, para mí no es una sorpresa sino más bien una reacción de la sociedad a varios factores.

No nos preguntamos qué es Vox

No es hora de preguntarse qué es Vox ni qué representa, porque eso está por venir, es hora quizás de preguntarse el porqué se le vota.

Porque el ciudadano no introduce la papeleta de Vox en la urna si antes no le han hinchado los testículos/ovarios de una forma considerable.

El voto de extrema derecha, como así se le ha encasillado, nace de una exasperación social fruto de encender la tele y ver que la panda de asaltantes catalanes encabezados por Puigdemont, Torra, Rufián y compañía orina encima de la Constitución con la anuencia de Rajoy primero y Sánchez después.

Cuándo vota la gente a Vox

La “gente de bien” termina votando a Vox cuando observa que la frontera deja de ser tal y observa vagabundeando a sus anchas a miles de inmigrantes sin papeles a ritmo de excrementos y cal viva.

La gente les vota cuando observa que la administraciones autonómicas se convierten en una máquina de despilfarrar el dinero, creando administraciones paralelas, enchufismos y desigualdades entre los españoles.

El ciudadano les vota cuando desayunando café y churros abre el periódico y ve el testimonio de una madre en Girona manifestando que su hijo es discriminado por pedir ir al baño en castellano o por ser hijo de Guardia Civil o un policía Nacional.

La gente vota a Vox cuando le pintan la casa al Juez Llarena careciendo de protección policial las 24 horas.

La gente vota a Vox cuando le parten la nariz a un manifestante por portar la bandera española o cuando el PNV chantajea sistemáticamente al Gobierno de turno (con el consentimiento de éste) pidiendo pasta a mansalva para hacer de los vascos más ricos y a los demás más pobres.

Y así, con los cojones hinchados como balones de Mikasa, la peña va al colegio electoral y termina cogiendo la papeleta de Vox para quejarse de la forma más democrática que existe.

¿Sorpresa? Somos, sois políticos tan ciegos…

Que nadie se sorprenda, Vox es alimentado por esta pandilla de políticos mangantes, consentidores, tocapelotas de pacotilla que nos vienen gobernando hasta la fecha. Y, aviso a navegantes, esto no ha hecho nada más que comenzar.

Y no soy miembro de Vox. No creo que lo sea. Entiendo porqué nace y cobra pujanza y no me da miedo, aplaudo su coraje.

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