17 transplantes de córnea con la técnica DMEK desde hace un año en el hospital de San Juan

Transplante hospital

El Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Sant Joan d’Alacant ha llevado a cabo 17 trasplantes de córnea endotelial mediante la novedosa técnica conocida como DMEK desde que esta se iniciara en el centro hace aproximadamente un año.

Se trata de un procedimiento apenas extendido a nivel nacional, que en la Comunitat está implantado en los hospitales La Fe y General de Elche, ha informado la Generalitat en un comunicado.

Los resultados obtenidos en Sant Joan están siendo satisfactorios, no habiéndose producido ningún rechazo del trasplante, con una reducción las complicaciones con respecto a otras técnicas y al haberse logrado una pronta recuperación de los pacientes, ya que en una o dos semanas algunos de ellos han recobrado hasta un 60 por ciento de visión.

El trasplante de córnea supone cambiar un tejido dañado por uno equivalente de un donante. Se puede cambiar la córnea en todo su espesor (queratoplastia penetrante o PK), la técnica que se empleaba tradicionalmente, o solo las capas dañadas (queratoplastia lamelar). En la penetrante se abre el ojo con los riesgos que ello conlleva y se dan entre 16 y 20 puntos de sutura, que permanecen en el ojo de 18 a 20 meses, mientras que en la lamelar se accede al interior del ojo por una incisión similar a la de las cataratas.

El responsable de la Unidad de Córnea, el doctor Víctor García Conca, ha explicado que la técnica DMEK es de carácter lamelar y supone cambiar la membrana de descemet y su endotelio, que son las capas más profundas de la córnea. La capa trasplantada tiene tan sólo unas 12 micras de espesor –el total de la córnea es de 550 micras– y como se repone lo mismo que se quita, “es una opción muy fisiológica (más parecida al estado natural del ojo), puesto que es casi imperceptible el cambio”.

La realización de la técnica consta de dos partes. En primer lugar se prepara la lamela del donante, un proceso que dura unos 40 minutos bajo el microscopio, y después se procede a la eliminación de la misma capa dañada en el receptor y el recambio por la del donante, lo que supone unos 15-20 minutos.

“La llevamos a cabo con anestesia tópica (mediante gotas) o local. No requiere puntos de sutura, el implante se pega a la córnea receptora mediante una burbuja de aire y al paciente se le recomienda permanecer 24 horas ingresado para que no se mueva en exceso la burbuja y se desprenda el implante. Este método reduce la tasa de rechazos, evita la generación de hipermetropía y astigmatismo, aporta una recuperación más rápida del paciente y una mejoría visual final”, ha apuntado.

Como subraya el jefe del servicio, José Ramón Hueso, “se trata de un procedimiento específico para pacientes en los que está afectado el endotelio corneal (la capa interna de la córnea), que es la principal causa de trasplante de córnea en nuestro entorno”.

Suele producirse por causa genética o secundaria a cirugías como las de cataratas, en las que la debilidad de este endotelio hace que no se recupere. La función del endotelio es deshidratar la córnea, por lo que cuando se daña la córnea se hincha de agua, poniéndose blanca y dificultando la vista. Además, si se deja evolucionar comienza a ulcerarse, siendo doloroso.

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