Editorial. La CAM, Bancaja y la responsabilidad social de quienes nombraron a sus directivos.

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El expolio sufrido por las dos grandes cajas valencianas, más en la CAM que en Bancaja, es la prueba evidente del desentendimiento de nuestros gobernantes por la buena acción de gobierno. Sabemos que los directivos de la CAM vivieron durante a cuerpo de rey y además se “cocinaron” una jubilación insultante, además de indemnizaciones millonarias. Todo parece indicar que la justicia les tiene echado el lazo y no saldrán impunes de esta inmoral actuación. Pero, ¿dónde queda la responsabilidad de los políticos que los nombraron? Si la irrupción de nuevos partidos políticos sirve para cambiar el estado de las cosas bienvenida sea. Los ciudadanos exigen explicaciones y no es para menos si atendemos al número de desahucios a la cantidad de afectados por preferentes y demás productos bancarios de, cuanto menos, dudosa rentabilidad que claman justicia en nuestras calles.

La responsabilidad penal se dirimirá en los tribunales, pero ¿dónde queda la responsabilidad moral o social de aquellos que los nombraron? No se trata de instalar la picota en la plaza púbica. Más bien de que “cada palo aguante su vela”. Tal vez el camino sería la inhabilitación para ejercer cargo público. Les debemos conceder la posibilidad del error, pero no la de eludir su responsabilidad y la única manera de cobrarla es vía la dimisión y petición de perdón.

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