El futuro incierto del petróleo en España

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Por JAVIER MARTÍNEZ CANTERO

Numerosos estudios situaban el pico de producción del petróleo a principios del siglo XXI, trayendo un descenso de la oferta y aumento de precios. Sin embargo, éste se ha visto desplazado por el descubrimiento de yacimientos o uso de técnicas como el “fracking”, técnica no expandida aún en Europa y que permite obtener gas natural y petróleo de lugares antes inviables.

El tema parece un poco lejano para los españoles, sin embargo sería conveniente que todo ciudadano tuviera nociones básicas sobre lo que ocurre con la energía en el país.

Antes de seguir la explicación, hemos de distinguir dos tipos de energía: la eléctrica (que representa un 20% del consumo total) básicamente de uso doméstico e industrial y la energíamediante combustibles como el petróleo, gas o carbón usada para transportes, uso doméstico o industrias.

España es un país que se autoabastece de energía eléctrica, que incluso es exportada a Portugal o Marruecos. Esta energía proviene de centrales nucleares, centrales térmicas convencionales y de las renovables entre las que destacan los parques eólicos. Diariamente escuchamos noticias sobre las renovables, lo que se desconoce es que ésta solo cubre la demanda de energía eléctrica, no aportando nada en cuanto a combustibles.

Es posible que España se vea beneficiada por el pico del petróleo. Es un país que tiene una dependencia energética exterior cercana al 75%, y casualidad o no, cercana a la de los países europeos que han sido rescatados económicamente como Grecia o Irlanda. Esto le hace muy vulnerable ante fluctuaciones del precio del barril de petróleo. Sabiendo que se autoabastece de energía eléctrica, lo restante se corresponde con fuentes de combustibles que no dispone en el territorio.

Por ahora, desconociendo cuándo será el pico, ciertas administraciones españolas han intentado promover la introducción del “fracking” pudiendo abastecer a ciertas zonas de combustible (gas y petróleo). De este modo,además de provocar un impacto económico positivo en los alrededores de la zona explotada, el estado invertiría menos en importaciones de petróleo y destinaría el dinero a otros asuntos de interés estatal.

Sin embargo, lo cierto sobre el “fracking” utilizado en Estados Unidos es que,pese a haber dado un respiro al sector del transporte y a los bolsillos de los conductores durante unos meses, se ve como una solución impopular.
Consiste en explotar arenas bituminosas a gran profundidad mediante fractura hidráulica. Para ello, se hace uso de un aditivo que es secreto de marca. Las consecuencias observadas del uso del aditivo son la contaminación de los acuíferos de agua – necesaria para el consumo humano o agrícola- además de emitir benceno, agente cancerígeno. Está demostrado que conlleva una sismicidad inducida, habiendo provocado en Alabama y Montana hasta 134 seísmos en el año 2011.

El panorama es confuso, se podrá retrasar el pico de producción de petróleo, pero en un futuro no muy lejano deberán aparecer nuevas fuentes de combustible alternativas y previsiblemente sin pico de producción, es decir, renovables.